Llamamos nube a la inteligencia artificial, como si no tocara la tierra. Pero empieza en un desierto de sal, en pozas color turquesa, con una máquina que trabaja toda la noche extrayendo el litio que después encenderá una pantalla en otra parte del mundo.
Creemos que la técnica es neutra, la misma en cualquier lugar del mundo. Pero basta ver a un hombre ajustar una compuerta de riego mirando la sombra del sol sobre una cresta de la montaña, sin necesidad de pantalla alguna, para saber que no es así.
El libro prometía pasos y exigía paciencia. La inteligencia artificial entrega los mismos pasos sin el rodeo que formaba el criterio. Un ensayo sobre la desintermediación del saber y el precio silencioso de la eficiencia.
Cómo los modelos de lenguaje erosionan el diálogo interior, sustituyen la conversación humana por un sucedáneo y transforman silenciosamente nuestra manera de pensar y dar sentido al mundo.
Los algoritmos ya no solo responden a nuestros deseos, también participan en su formación. Este ensayo explora cómo la tecnología transforma la relación entre deseo, elección e identidad al anticipar nuestras preferencias antes de que lleguemos a reconocerlas.
La llegada de la inteligencia artificial no plantea solo un cambio tecnológico, sino una pregunta más profunda sobre la naturaleza del periodismo y la mirada humana que lo sostiene.